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2 de octubre de 2012

Cambiar de rumbo, cambio de planes, cambios...

Hace un par de semanas, fui a una entrevista de trabajo que ofrecían en una revista con temas relacionados a Bebés y mamás. Decidí ir porque aquí en mi trabajo necesito un cambio, necesito aprender cosas nuevas y porque de pronto todo éste ritmo tan agitado de ir, venir, regresar, se me ha hecho bastante complicado. 

Pero ¿por qué decidí ir a la entrevista de la revista? porque simplemente es un trabajo que me apasiona y porque a partir de ésta y otras experiencias ajenas a mi persona, me dí cuenta de que las personas deben de apasionarse por lo que hacen. A mi me costaba mucho trabajo entender ésto hasta que caí en esa entrevista y no es que no me guste lo que hago actualmente, pero quiero hacer algo diferente. Si me preguntaran qué quiero hacer, les responderé de inmediato que estar con Emiliano sin las prisas de llegar a la escuela y sin todas esas cosas que nos agobian a los adultos, pero también estoy consciente de que tengo que generar ingresos propios para los gastos que como persona tengo.

Así que después de muchas distracciones en mi trabajo, de pensarlo mil y un veces por fin lo decidí: hablé con mi jefe a quién le estoy profundamente agradecida y le dije que renunciaria a éste empleo. Él lo tomó por sorpresa, me dijo que hasta cuándo podría estar con él y le dije que hasta éste mes. Tengo mucho conflicto interno porque le prometí que estaría con él hasta el final en sus negocios, que confiara en mi, así lo hizo. Pero también por tantas cosas que he recibido, no quiero estropear todo lo que trabajé con mis distracciones, con mi cabeza que está ocupada entre Emiliano, mi casa, la comida, el trabajo, los contadores, los impuestos, el facebook, el tránsito... tooodo. Así que decidí que era momento darme éste tiempo,  para disfrutar de Emiliano, de mi casa, de la cocina, de mi perra, de mi esposo, de mi herma y hasta de mi misma.

Le pedí miles de perdones a mi jefe, pero también él sabe por mis acciones y por mi propia boca que Emiliano es una prioridad en mi vida, que desde hace tiempo quería hacer ésto y que en vista de los acontecimientos que ocurrieron en torno a mi familia, tuve que postergar mis proyectos personales. Al final entendio, me dijo que él sabía que ésto algún día pasaría, me dio ánimos hablandome de mi desempeño en la empresa y al final me entendio, me dio un abrazo y me dijo que esperara un poco más en lo que buscaba mi reemplazo y concretaba un par de negocios. Así que me sentí más tranquila, más libre... y más relajada porque éstas últimas semana el ajetreo ha estado pesadísimo para todos nos ha costado trabajo la adaptación a la nueva escuela, al nuevo empleo de mi esposo y al cambio de rutina, pero juntos estamos adaptándonos, juntos estamos luchando y juntos aquí seguimos.

Ahora estoy invirtiendo más tiempo a mis proyectos personales, que son varios; estoy escribiendo mi tesina para titularme en la profesión que estudio porque mi tirada es algún día enseñar todo lo que he aprendido no tanto en la escuela, sino lo que me ha dado la vida. Quisiera dar clases, escribir sobre todo esto que me apasiona y si, algún día escribir en una revista. Y justo con ese tema... ya no volvieron a llamarme de la revista en la que me entrevistaron, supongo que no cubrí de todo el perfil y eso me indica que tengo que prepararme más. Aunque también condicioné mi trabajo en la revista, con la estancia de mi hijo durante las tardes como lo estoy haciendo en mi actual trabajo.
Se preguntarán  ¿por qué lo hice? Pues porque simplemente creo que uno debe de abrir espacios de todas las formas posibles, sé que no me aceptaron, pero también sé que están concientes de que afuera hay mamás en busca de oportunidades y que un hijo NUNCA debe de ser una limitación para hacer lo que nos gusta con PASIÓN, con ENTREGA y COMPROMISO. Y sí, no me aceptaron, pero gané la suficiente conciencia como para darme cuenta de la preparación  que me hace falta, y gané que en un futuro; aunque suene a sueño guajiro, haya espacios laborales para todas esas mamás que necesitamos que el corazón, la mente y el espíritu estén en un mismo lado.

Por lo pronto estpoy planeando la forma en la que podré generar ingresos ahora que esté sin empleo, sigo con la esperanza de que algún día me llamen de la revista o de cualquier otra para freelancear, quiero materializar los proyectios que tenía almacenados en especial uno que tiene que ver con la cocina y sí... tener un tiempor en las tardes con Emiliano, sin las prisas, en casa, con olor a comida recién hecha, con nuestros juegos, con todas esas ilusiones de crearnos un mundo en el que muchas cosas pueden ser posibles.

Allá vamos!
 

7 de abril de 2010

Tiburcio va al trabajo de mamá

A mi pequeñuelo, le encanta venir a trabajar con mamá, ayer me decía cuando venían a dejarme a mi trabajo me decía que el es un niño muy trabajador y se lo creo:

Ji ji ji decía que quería platicar con sus amiwis ¿eso quéeeee?

Mi escritorio quedó hecho un desastre, hojas pòr todos lados, rayones de plumones por aquí, por allá y le encata ir a asomarse a la otra oficina de mi jefe para que lo cargue o juegue con él. Ya eufórico, se puso a pegar papeles adhesivos por todos lados:

Ya de último nos aventamos unos capítulos de Shaun el Cordero, es un programa que relata las aventuras de una oveja, un perro obejero y un granjero medio loco al que siempre le hacen travesuras, se las recomiendo a mi hijo le divierten un buen... la pasan por el canal ONCE de la Ciudad de México y tendrian que consultar la programación para ver los horarios o buscar algún video en youtube.

18 de diciembre de 2009

Compromiso

Cuando tengo una relación de cualquier tipo, de trabajo, de pareja, de familia o cualquier otra cosa en la que tenga interes, me comprometo completamente. Me gusta entregarme, me gusta dar lo mejor de mi y dejar en el lugar o la persona algo significativo de lo soy o fui en algún momento.
Particularmente en este trabajo es igual y sobretodo si es algo que me gusta. Entrego mi mente, mi conocimiento, mi esfuerzo, mi tiempo muy valioso, lealtad y ¿por qué no? afecto y agradecimiento.

El Martes tuve un evento un tanto complicado, cargado con enojo, pero sobretodo de muchísimo sentimiento. Recibí mi quincena de forma puntual y normal, sólo que faltó un detalle: mi aguinaldo. Pensé que me lo darían en el transcuro del día y pues no. Hablé con uno de mis jefes y me dijo que debido a la situación de crísis, éste año no me daría nada. Obviamente se que es algo que por ley me corresponde, pero en vez de enojarme como comúnmente lo haría lloré. Por más que me propuse no llorar po eso, me dió mucho sentimiento por que es evidente que no hay el mismo nivel de compromiso que doy.
Entre mi rabieta y el sentimiento, le dije que ya no podía más con esta situación. Este año en particular fue complicado, para que se den una idea el año pasado había 5 personas más que dependían directamente de mi jefe, por muchas circunstancias tan penosas la empresa se fue en pique, la única que sobrevivió a los despidos fui yo. Estabamos a punto de declararnos en quiebra, hasta que llegó otra persona a intentar salvar el negocio bajo condiciones completamente diferentes. Fueron momentos de mucha incertidumbre por que no sabiamos si ésta persona nos dejaría como parte de un equipo o traería nuevas personas que yo creo que en un ambiente tan viciado, es lo mejor que se puede hacer.
Cuando llegue a casa a ver a mi hijo traté de hacer a un lado las cosas. Sus abrazos siempre son reconfortantes. Mi tía me dijo que ella entiende el agradecimiento, y la lealtad que pudiera tenerle a una persona o trabajo, pero que a la vuelta de la esquina ya no estaba, que así es la vida y a seguir adelante. En cierto punto le doy la razón, pero me niego a creer que alguien a quien le tengo afecto a al que le he entregado muchas cosas, me de la vuelta. Siempre tengo quizá un visión muy romántica de todo y me gustaba pensar que las relaciones pueden trascender de forma positiva pero una vez más debo de aprender de a chingadazo (perdón) que no es así, que hay que separar una cosa de la otra y no permitirse involucrarse.
¿Demandar? Saben, ni siquiera me siento lo suficientemente fuerte como para enfrentar un proceso así y auqnue sé que es algo que me corresponde no lo quiero hacer. quizá lo negocie de otra manera, pero me niego rotundamente a demandar.
Ayer no llegue a trabajar, por una confusión de un mensaje mi jefé pensó que me había ido de manera definitiva. No fue intencional pero creo que escarmentó un poco por que cuando llegué (tarde por cierto) me dijo que no me fuera, que había ganado y que estaban dispuestos a darme mi aguinaldo. Que pensara bien lo que quería por que mi esposo no tenía trabajo, que sabía que lo necesitaba. Le expuse que aunque me dieran mi aguinaldo que por ley me correspondía, él tenía que buscar a alguien más para reemplazarme. Mi jefe me dijo que también estaban dispuestos a subirme el salario, para el año entrante y que ahora la decisión estaba en mis manos. Si quería quedarme ellos aceptaban la opción y estaban dispuestos a negociar, si quería irme era mi completa responsabilidad buscar a alguien, hacer entrevistas y hacer la elección. No me dieron un tiempo para definirlo, pero sé que lo tengo que hacer.
Estoy llena de confusión y de temor. Por un lado mi sentido de la razón me dice que no es buen momento para dejar el trabajo, que entre más tiempo me quede será más riesgoso para mi. Por otro lado hay una parte de mi que necesita liberarse de todo esto, que necesita ver crecer a su hijo y no perderse de absolutamente nada, que es momento de hacer algo que realmente me llene este espíritu. Yo siempre le digo a mi pareja: recuerda que soy como una flor silvestre... más silvestre que flor pero con la esencia de libertad y de estar hasta cierto punto etérea en muchas cosas a la vez. A mi aveces se me olvida.

5 de noviembre de 2009

Incomunicada

Torpe soy, perdí mi celular y no se en que momento. Lo peor es que estoy tan despistada que lo traía en las manos y no recuerdo donde lo pude dejar, supongo que fue en el taxi donde iba, en la fonda donde voy a comer, en Telmex... tantos lugares que no me imagino, ni concibo la idea de perderlo en mis propias manos.

Esta semana estamos en mudanza en la oficina, mucho desorden por todos lados, dos jefes pidiendo cosas al por mayor y por supuesto, trabajo atrasado. Ahora imagínenme en una oficina con 4 hombres... aveces es bueno por que me tienen consideraciones, aveces es taaaan malo por que en vez de tener un hijo, parece que tengo 5 incluyendo a mi jefe. No tengo teléfono, no tengo Internet y hasta ayer no tenía ni una mugrienta pero valiosa, tarjeta para hablar por teléfono.

Lo bueno es que mañana es el cumpleaños de mi pequeñuelo, estoy emocionada, contenta y recordando cuando hace tres años y tras faltarme justo 10 días para que naciera; nos dió la sorpresa y dijo: Ahí les voy. Las cosas siempre terminan de acomodarse justo en el lugar donde tienen que estar y agradezco infinitamente a la vida por darme un hijo como Emiliano.

Logré que mi jefe me dejara salir temprano mañana pese a que se le cae el mundo por que estan incomunicados por el Internet ( ji ji ji), mañana a comer con Emiliano, a jugar, a divertirnos y a estar una tarde con él.

22 de septiembre de 2009

Paciencia... cuento hasta mil...

La semana pasada y ésta mañana, fueron emocionalmente desgastantes para mi, aveces siento que la cabeza me estalla de tanto pensar y pensar en lo que pasa , otras tantas; siento que ya no puedo más... hace unos días mi pareja y yo discutiamos a cada momento, aveces me da la impresión de que tenemos intereses distintos, en caminos distintos... pero siempre nos termina uniendo el amor que tenemos hacia nuestro hijo. Seré sincera, otras ocasiones siento que la única participación en las actividades de Emiliano es la mía, vamos; que no hay interes por ir más allá de lo que nuestros padres nos enseñaron y estoy segura que siempre hay que explorar otros rumbos, experimentar, aplicar diferentes enseñanzas.
El mundo es tan distinto en estos momentos, los niños son tan diferentes a como eramos nosotros que no podemos seguir enseñandoles lo mismo, hay que darles otras herramientas para que crezcan y jamas dejen de maravillarse con todo lo que les rodea. Sí, aveces me quiero comer al mundo...
Hoy en la mañana Emiliano me hizo un berrinche marca diablo, no se si manejé de manera correcta la situación, en un principio fue gracioso, despues de media hora me pareció un exceso de su parte. Él simplemente quería quedarse a ver la TV, que yo me viviera a trabajar y lo dejara solo en casa. Así de tajante me dijo: Mamá, tu vete a trabajar y yo me quedo solo. Por supuesto le dije que no se podía quedar, que él tenía que ir a la escuela, mientras papá y mamá trabajaban. Después llegó el chantaje emocional: quiero a mi papá... me quiero ir con mis abuelos... quiero a Yayis (mi tía, la que lo cuida). Se fue todo el camino berreando, llegando a la escuela entró sigilosamente y muy controlado con su emoción.
Pedí hablar con su guía, le comenté lo que pasó y me pregunto si había dormido bien, si había algun cambio y resulta que la semana pasada estuvimos en casa de mis papás, le encanta ir allá, jugar con las perras; es un territorio practicamente sin reglas, regresamos el viernes a la escuela. Ésta semana mi tía fue a casa de mis papás a descansar unos días, su rutina cambio completamente. Mientras regresa, voy por él a la escuela y se queda conmigo un rato en la oficina en lo que llega su papá por. Puede que sean cambios temporales y quizá insignificantes, pero a él le afecta. Idalia, su guía; me dijo que no me enganche con la emoción, que limite ese tipo de acciones diciéndole: Papá y mamá tienen que ir a trabajar y tu tienes que ir a trabajar a la escuela. También mencionó que no reforzara la situación, que platicaramos con él explicandole los cambios y diciéndole que sólo son temporales. Ya veremos cuando salga de la escuela, por que hoy de nuevo me voy por él.
Les tengo que confesar que sinceramente nunca me había pasado que Emiliano hiciera eso, me sentí muy avergonzada por no saber que hacer, me sentí peor cuando lo baje casi a rastras por las escaleras y él iba gritando... los vecinos obviamente iban haciando su parte, super sorprendidos como si a ellos no les pasara... y en realidad no les pasa por que sus hijos ya son mayores, eso creo... no pude controlar la risa... yo creo era de nervios, no se... pero en esos momentos no era suficiente contar hasta tres, ni hasta cinco, ni cien... Uf!! Paciencia!
Ya veremos como evoluciona esta semana, tengo... mmhhh tenemos que trabajar con él para que se pueda quitar los zapatos y la ropa sin ayuda de mamá o papá. Lo tengo que invitar a que realice más actividades de niños grandes por que en enero pasa a otro nivel, a "Casa de los niños" y ahí ya no refuerzan esas acciones que lo van acercando poco a poco a la independencia.
En estos momentos salgo de la oficina como looooooca por él... al rato fotos.

2 de septiembre de 2009

Agotada

Me siento agotada, un poco bajoneada. Desde la semana pasada y lo que va de esta, tengo mucho trabajo en casa, aveces siento que no termino y que los fines de semana no disfruto a mi hijo como debería de ser por estar con las mil y un labores domésticas.
Aún no termino el mantel que Emiliano tiene que llevar a la escuela, este año me propuese hacerlo, estoy a punto de terminarlo y quizá ya lo hubiera hecho, si no fuera por que esta semana me tocó el Rol de Canasta en la escuela y tengo que llevarles el almuerzo durante una semana a los niños del grupo de mi hijo que son once.
No es que me pese hacerlo, pero a estas alturas; ya me siento cansada. Me he levantado muy temprano, duermo muy tarde y nomás no termino de organizarme, siento que el tiempo me come. Para terminar, Emiliano enfermó el fin de semana empezó con una temperatura espantosa, arriba de los 39º, me sentía muy enojada por que fue por un descuido por parte de su papá y mío.
Dentro de todo ese cansancio, el Lunes me quedé con mi pequeñuelo en casa. Entre la temperatura que tenía y los mil un deberes, lo disfruté muchísimo. Me levanté temprano a preparar el almuerzo para los niños, despertó de buen ánimo. Llevamos la comida a la escuela y de ahí nos fuimos a ver el pediátra, aunque al principio me negué, fue necesario que tomara antibiótico por que traía una infección muy fuerte en la garganta. Siempre que llevo a mi hijo al pediátra, entro predispuesta a que lo atasquen de tanto medicamento, en ocasiones recurro a la medicina homeopática, es más lenta la recuperación, pero efectiva. Esta vez la temperatura de Emiliano se elevó demasiado, fue necesaria la medicina y ni hablar. Amo a mi hijo por que es muy valiente, se dejó revisar muy bien y a pesar de que la medicina sabe a madres, asumió la pequeña responsabilidad de tomarla.
Afortunadamente, desde ese mismo día; ya se encuntra mejor. Le sirvió que mamá estuviera en casa, comimos juntos, caminamos por los pasillos tan coloridos del mercado y compramos la comida para el día siguiente. En la tarde jugamos "peluchas" en la cama y vimos Lilo y Stitch por enésima vez. Compramos una estrella tricolor para colgar en un pequeño pasillo e intentamos adornar la puerta de nuestra casa con imagenes alusivas a las Fiestas Patrias. Pronto Fotos.
Hoy tengo que llegar a casa a preparar algo que le encanta a pequeñuelo: Flan Napolitano, será parte del almuerzo mañana y estoy segura de que a ese Tibuliano le trae dulces y reconfortantes recuerdos, igual que a mi. A Fabián, le ha tocado hacer las aguas de sabor con fruta natural, también contribuye a su manera; en las actividades de pequeñuelo; cosa que agradezco infinitamente.

14 de agosto de 2009

¿Trabajar o no trabajar?

Hace varios días mientras termino de vestir a Emiliano me pregunta:

E-Mamá ¿a dónde vas?

MG-A trabajar Emiliano, mamá necesita salir a trabajar

E-No mamá, quédate conmigo... y jugamos!
MG-No hijo, en estos momentos no puedo, pero ya pronto me quedaré más tiempo contigo... en la tarde que regrese, jugamos ¿va?

E-¿Si mamá?
MG. Si hijo, ya lo verás

Siento horrible que me hijo me pida más tiempo con él por que en el fondo se que es lo justo, siento culpa por dejarlo y no verlo crecer como me gustaría, me da remordimiento no tomar las acciones necesarias para quedarme con él.

Me considero una mamá trabajadora oficinista privilegiada cuando en ocasiones, puedo traer conmigo a Emiliano, pero hay días en que el ambiente laboral no es muy sano y tampoco creo necesario exponerlo.

También, desde hace meses ronda por mi cabeza la idea de dejar mi actual empleo, de dedicarme al 100% a mi familia, a mi hijo y de hacer lo que realmente me gusta y me llena como persona; ¡vamos! algo que me haga libre de ataduras laborales que en ocasiones me parecen muy bochornosas. Y me refiero a dejar "de trabajar" al concepto de estar en una oficina, con un empleo digamos "formal", con un horario fijo, estable, aunque las experiencias laborales me han demostrado que nada es estable, ni mucho menos seguro y que absolutamente nadie es indispensable en un lugar, que lo mejor es forjarse un futuro para uno, con los propios recursos y asumiendo las buenas o malas decisiones riesgosas y más enriquecedoras.

He de confesar que antes de tener a Emiliano, estaba muy clavada en el estereotipo de que una mujer exitosa e independiente debe tener un buen empleo, un buen carro, ser toda una "señorita ejecutiva", cosas que al final no me llenaban... aunque seguro hay otras mujeres que están contentas con ello. Las labores domésticas no me llamaban tanto la atención, eso de estar en casa, ver a los niños, enseñarles cosas distintas, cocinar, crear... definitivamente no me sentía nada identificada. En el fondo quizá fue lo que siempre quise hacer pero por estereotipos me reprimí... hasta ahora que hay alguien que quiere salir, que tiene unas ganas de comerse al mundo, alguien que quiere renacer y sentir lo extraordinaria y maravillosa que es la vida. Cuando pienso en esto, recuerdo que en la Universidad hice una trabajo que consistía en preguntarle varias personas lo siguiente:

¿Cuándo eras niño, qué deseabas ser de grande?

Obtuve varias respuestas y en su momento lo postearé... pero una de las respuestas que más me impresionó fue la de mi tía: "yo siempre quise tener una familia, tener hijos, hacerles de comer, dedicarme a ellos, jugar y aprender mucho". Sinceramente considere algo descabellado, ahora que tengo a mi hijo pienso todo lo contrario, agradezco infinitamente que mi tía pueda cuidar de mi hijo mientras yo trabajo, agradezco todas su palabras y consejos.

Volviendo al tema del trabajo, sé que muchas mamás trabajan por que realmente existe una necesidad, en mi caso claro que existe una necesidad pero he comenzado a plantearme otras alternativas, otras posibilidades de trabajar en casa, haciendo lo que me gusta y con mi hijo. En estos momentos de mi vida, tengo una necesidad tremenda de estar con él, de jugar, de crear, y de liberar todo lo que hay en mi. Siempre existen "peros", en mi caso: peeero si Emiliano ya no puede ir a la misma escuela, peeeeeero si ya no tengo dinero para mi, peeeeeero si rompo con estereotipos, peeeeeero si se decepcionan de mi, peeeeeeeero si después mi marido pierde su empleo, peeeeeeero mil y un pretextos que me pongo para no arriesgarme y tomar mis propias riendas.

Aline me decía que siempre uno termina adaptandose a las circunstancias y oportunidades que la vida nos pone, yo también lo creo así. Ahora me esta saliendo el valor para llegar con mi jefe y decirle: Ahora va por mi, mi familia, mi estabilidad emocional y sobretodo, mi felicidad. Por que una cosa he aprendido de todo esto, que sea lo que sea, como sea y donde sea; uno debe ser feliz con lo que tiene o en su defecto, buscar los medios para serlo.

Ahora el concepto de trabajar es distinto para mi, por que en casa también se trabaja y mucho... admiro a las mamás que se quedan en casa, que están con sus hijos y que son completamente independientes, que han encontrado otra forma de vivir y de obtener ingresos y que contribuyen de manera favorable, muy positiva al mundo que les rodea.

Espero tener la valentía y ser paciente, enfrentar desde el hecho de tomar la decisión hasta lo que venga después, que seguro será bueno. Hace poco leí en un reportaje en una revista en la que decía que no importa lo que decidamos, lo importante es sentirse bien con lo que hacemos, los hijos quieren "mamas felices" y eso es lo que quiero dejarle a mi hijo.