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23 de marzo de 2012

Terminamos bien el mes con buenas noticias y empezamos mil y un veces más...

... sí, empezar mil y un veces más, las que sean necesarias. No importa, así lo asumimos y aprendemos. Hoy Fabián me acaba de dar una buenísima noticia: después de un largo proceso de selección, finalmente se incorporó a trabajar en cierta "formalidad" en el IFE, es un empleo temporal pero muy necesitado para nosotros y para él, en especial para que para reafirmar que dentro de todo su ser tiene cosas valiosísimas por aportar. 

Aunque ya desde hace tiempo nuestro paradigma acerca del empleo y la formalidad ha venido cambiando, ahora los roles estaba un tanto invertidos y mientras yo salía todos los días a trabajar él se quedaba al cuidado de nuestro hijo y los quehaceres del hogar; de vez en cuando tenía eventos fotográficos y de video en los que ha estado trabajando de forma independiente y que en más de una vez nos han sacado de apuros, pero no es suficiente para cubrir toas las necesidades que tenemos como familia que principalmente se van en la casa, escuela, servicios y comida. Ahora tenemos que resolver quién pasará tiempo con nuestro hijo, pero lo bueno que nos tenemos a nosotros para encontrar la mejor forma de hacer frente a los cambios. Tengo algo muy bueno a mi favor, que mi jefe en circunstancias como ésta permite que mi hijo esté conmigo en la oficina, lo cual agradezco infinitamente. Opciones las habrá, estoy contenta hay mucho que quiero hablar al respecto, peor lo haré en otro post. 

También me he permitido empezar un nuevo blog, con una temática completamente diferente a lo que planteo acá. Son cosas que simplemente quiero expresar, no quise venir y postear todo acá por que éste blog pienso dejárselo a mi hijo. Quizá cuando él sea grande no le interese leerlo o quizá si, pero quiero de alguna forma dejar constancia y una memoria de todo lo que vivimos como familia, de lo que vivo como mamá. 
El blog se llama "Betipolis" (un tanto narcisista) quise nombrarlo así por que se me ocurrio que eso sería parte de mi universo personal.  


24 de octubre de 2009

Mi primera clase de costura

En la compra de mi súper máquina de coser, me regalaron 7 clases de costura para que vaya dominando un poco las funciones. Fue emocionante, creo que para ser la primera clase no me fue tan mal.

Definitivamente, encontré en la costura una forma de relajarme, disrtraerme y dejar a un lado lo que traigo en la cabeza para enfocarlo en algo que me gusta mucho: hacer cosas para mi familia y en especial para mi hijo. Como ya están próximas las celebraciones favoritas de su servidora "Día de muertos" me dispuse a cortar una tela estampada con calaveras, hilos y brillos... por que a este niño le encantan los brillos que se asemejen al de las estrellas, así que el resultado fue el siguiente:


La playera ya la tenía guardada, lo único que hice fue cortar la tela y coserla por encima , al final bordé unos caminos con dos colores distintos, al papá que contribuyó con las aplicaciones y prepararandome un delicioso té de Anís le cosí una calavera en su gorra y quedó:


2 de septiembre de 2009

Agotada

Me siento agotada, un poco bajoneada. Desde la semana pasada y lo que va de esta, tengo mucho trabajo en casa, aveces siento que no termino y que los fines de semana no disfruto a mi hijo como debería de ser por estar con las mil y un labores domésticas.
Aún no termino el mantel que Emiliano tiene que llevar a la escuela, este año me propuese hacerlo, estoy a punto de terminarlo y quizá ya lo hubiera hecho, si no fuera por que esta semana me tocó el Rol de Canasta en la escuela y tengo que llevarles el almuerzo durante una semana a los niños del grupo de mi hijo que son once.
No es que me pese hacerlo, pero a estas alturas; ya me siento cansada. Me he levantado muy temprano, duermo muy tarde y nomás no termino de organizarme, siento que el tiempo me come. Para terminar, Emiliano enfermó el fin de semana empezó con una temperatura espantosa, arriba de los 39º, me sentía muy enojada por que fue por un descuido por parte de su papá y mío.
Dentro de todo ese cansancio, el Lunes me quedé con mi pequeñuelo en casa. Entre la temperatura que tenía y los mil un deberes, lo disfruté muchísimo. Me levanté temprano a preparar el almuerzo para los niños, despertó de buen ánimo. Llevamos la comida a la escuela y de ahí nos fuimos a ver el pediátra, aunque al principio me negué, fue necesario que tomara antibiótico por que traía una infección muy fuerte en la garganta. Siempre que llevo a mi hijo al pediátra, entro predispuesta a que lo atasquen de tanto medicamento, en ocasiones recurro a la medicina homeopática, es más lenta la recuperación, pero efectiva. Esta vez la temperatura de Emiliano se elevó demasiado, fue necesaria la medicina y ni hablar. Amo a mi hijo por que es muy valiente, se dejó revisar muy bien y a pesar de que la medicina sabe a madres, asumió la pequeña responsabilidad de tomarla.
Afortunadamente, desde ese mismo día; ya se encuntra mejor. Le sirvió que mamá estuviera en casa, comimos juntos, caminamos por los pasillos tan coloridos del mercado y compramos la comida para el día siguiente. En la tarde jugamos "peluchas" en la cama y vimos Lilo y Stitch por enésima vez. Compramos una estrella tricolor para colgar en un pequeño pasillo e intentamos adornar la puerta de nuestra casa con imagenes alusivas a las Fiestas Patrias. Pronto Fotos.
Hoy tengo que llegar a casa a preparar algo que le encanta a pequeñuelo: Flan Napolitano, será parte del almuerzo mañana y estoy segura de que a ese Tibuliano le trae dulces y reconfortantes recuerdos, igual que a mi. A Fabián, le ha tocado hacer las aguas de sabor con fruta natural, también contribuye a su manera; en las actividades de pequeñuelo; cosa que agradezco infinitamente.