Desde hace tiempo he querido postear al respecto, buscar información para estar de alguna forma documentada, pero lejos de cualquier investigación que me atreva a hacer, creo que hay algo básico en cualquier relación humana, de niños o adultos: el respeto. Respeto hacia la individualidad del niño, respeto a su cuerpo, espacio y emociones.
Una de las observaciones de la actual guía de mi hijo es que no sabe defenderse, no pone límites y que muchas veces los niños abusan de él. Un ejemplo, en casa de un familiar hay un primo que es de temperamento más impulsivo y siempre recurre a la agresión física para obtener las cosas, generalmente mi hijo termina llorando, agredido pero a la vez consolado por los demás. Al niño que pegó, es regañado, aislado y relegado, lo cual también me parece una falta de respeto por que creo que en toda situación de conflicto lo importante es conciliar. Muchas veces vienen las rencillas entre los adultos porque generalmente los niños siempre las superan.
Otra situación que he observado es que si un niño te pega, tu tienes que pegar. A mi personal punto de vista me parece muy agresivo que una agresión se conteste con otra agresión, generalmente más severa, sin embargo tampoco me gusta que a mi hijo lo lastimen física o emocionalmente.
Muchas veces me he preguntado ¿Cómo le puedo ayudar a mi hijo a defenderse sin recurrir a las agresiones? Yo creo que primero hay que plantearnos desde nuestra perspectiva de adultos que las condiciones de crecimiento y de ambiente influyen en el comportamiento de los niños. Es decir, si ell@s con frecuencia están expuestos a un ambiente hostil, de alguna forma; ya sea en la escuela o en los juegos, van a responder de la forma en la que han aprendido a reaccionar de la misma manera en como ven que se resuelven en casa y bueno también depende otro tanto de la personalidad de cada niño.
Dicho lo anterior, no soy partidaria en que los niños agredan de forma física pero ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo? Hablando mucho con mi hijo, con mucha paciencia, con palabras adecuadas pero sobretodo confiando plenamente, respetándolo y enseñarle en cada uno de mis actos de adulto el valor del RESPETO.
Vamos a la práctica: Si un niño está agrediendo a mi hijo, por mucho que yo quiera intervenir; dejo que actue en base a lo que le he dicho:
- Si algun niñ@ te quiere pegar, tómal@ de las manos y dile que no te pegue, que te respete!
- Si el niñ@ insiste en pegar, gritarle y pregúntale ¿Por qué me pegas? ¡ respétame!
- Si aún con todo lo anterior el niñ@ quiere pegar, grita para que los adultos reaccionen y ahora sí... intervengan cada quien hablando con su parte.
Si al final de esto mi hijo resulta agredido, por mucha frustración que nuestro hijo o nosotros como padres podamos sentir, lo mejor es primero; consolar a nuestro hijo, segundo tratar de escuchar porqué se suscitó el conflicto y tercero y más importante: conciliar las diferencias no obligar... conciliar y darle el tiempo a cada emoción sin maximizarla, pero tampoco minimizarla.
Un niño que golpea generalmente no tiene límites en casa o dos está completamente reprimido de sus emociones. Cuando alguien le cuestiona sus actos, ¿Por qué me pegas? se rompe con su paradigma, se encuentra a alguien que de entrada le está marcando un límite y además le cuestiona, ésto sin duda muchas veces frenan la conducta del niño, pero no siempre es así.
Lo que debemos de hacer como adultos es tener mucha paciencia, hablar con nuestros hijos y nosotros también en medida de nuestras posibilidades y emociones entender que el niño que golpea no tiene la culpa de ser así, que todo es resultado de lo que nosotros como padres le transmitimos a nuestros hijos.
A mi me está comenzando a funcionar el hablar con Emiliano, el decirle todos los días que confío en él, pero además... confiar en que él puede resolver sus conflictos (Sí, me cuesta mucho) le digo que nadie, absolutamente nadie tiene derecho a lastimar su cuerpo ni a hacerlo sentir mal, que si hay algo que le molesta o angustia que lo diga sea quien sea... mamá, papá, abuelos, tíos... que él es una persona muy valiosa y que no está obligado a hacer algo que no quiera. Esta surtiendo efecto, el Domingo fuimos a una fiesta infantil y mi hijo se encontraba con otros niños brincando en un tumbling había un niño que ya tenía rato molestándolo a él y otros niños de la fiesta.- Aquí aprovecho también para hacer una observación más: nunca pierdan a sus hijos de vista, aunque estén en la fiesta.- El niño seguía molestando, por momentos quise intervenir... pero sólo me limité a observar... de lejos pero no tanto. En uno de los brincos, el niño que no paraba de jalar a los demás, jaló a mi hijo de la espalda para que se cayera y por fin! reaccionó: Oye!!!!! ¿Por qué me pegas? Respétame!!!!! No me molestes!!!! Fueron palabras mágicas para el niño... se quedó callado momentáneamente mientras los demás decidieron jugar y el niño por fin... dejó de jalonear. Emiliano me buscó con la mirada, nos encontramos, me acerqué a él para decirle que me sentía orgullosa de que se hiciera respetar , el papá del otro niño también se acercó y amenazó al niño diciendo que si seguía pegando se irían de la fiesta. Ante esa reacción ¿Qué hice? simplemente le dije: todo bien.
Para muchos es una tibieza de mi parte el decirle a mi hijo: ¡No pegues! pero por qué seguir respondiendo con más y más agresiones, suficiente tenemos acá afuera como para añadirle más hostilidad. Ustedes ¿Qué les dicen a sus hijos? ¿Cómo los enseñan a defenderse? ¡Cómo les ayudan a que se defiendan?


