26 de noviembre de 2013

Esas conversaciones incómodas con los hijos o "tengo un hijo preadolescente" o quiero huir cada vez que nos ponemos intensos

Me gusta la edad de mi hijo, recién cumplió los 7 años y me encanta poder platicar con él cosas que no haría ni siquiera con adultos. Es más, aveces no puedo conversar con los adultos. 
Últimamente platicamos más, aprovechamos nuestros trayectos para conversar y preguntarnos cómo nos fue en el día. Siempre me pone en aprietos y me da grandes sorpresas. Hay otras en las que transpiro como cerdito al no saber qué contestarle y en algunas otras me da alivio sus tajantes conclusiones. 

Ahí les van varias ejemplos de algunas conversaciones incómodas con mi hijo y sí, quiero huír algunas veces. 


CONVERSACIÓN 1 
SOBRE LA TÍA

-Mamá... Cuando te mueras ¿con quién voy a vivir?
-Espero que cuando pase, seas una persona autosuficiente
-Bueno... pero podría vivir con Fernandi
-Sólo un tiempo, Fernandi algún día se va a casar y a tener sus propios hijos.
-Nooooooo mamá, Fernandi nunca se va a casar ni a tener hijos
*La mamá suda y mucho*
- Algún día lo hará, muchos lo hacen.
-Sí, pero ella no
-Por qué no Emiliano?
-Porque las tías no se casan ni tienen hijos, fíjate mamá!!!!


CONVERSACIÓN 2
SOBRE UN POSIBLE NOVIO DE MAMÁ

-Mamá, ¿Tu ya no puedes tener hijos verdad?
-Por qué  la pregunta Emiliano
-Porque me gustaría un hermanito
-Ya hemos hablado de eso muchas veces
-Si, pero no puedes tener hijos, ya recordé
*La mamá comienza a sufrir junto con su miomatoso útero al recordar el motivo por el cual no habrá concepción*
-Ah si, ¿por qué no puedo tener hijos? 
-Pues porque no tienes novio!!!! Deberías tener un novio
-Éste, por el momento no Emiliano
-Bueno, tendré que esperar, mmhhh... huele a tamalitos
-Mmmhhh


CONVERSACIÓN 3
MIRANDO EL FACEBOOK

Eché un vistazo en el Facebook leyendo mientras mi hijo estaba recostado viendo un video pero algo llamó su atención:




-Mira mamá: prohibido lagartijas. 
*risas de mamá*
-Sí Emiliano, estoy de acuerdo.

Por cierto, el domingo me dejó una bonita sorpresa en mi ventana. Aún no lo borro y me siento orgullosa de esos pequeños detalles que me dan risa y fuerza cada vez que lo recuerdo: