21 de abril de 2014

A jugar! Juegos al aire libre / Juegos de la Infancia

¿Quién no recuerda  los juegos de la infancia en la que todos los primos, vecinos o hermanos, salían al patio de la casa de la abuela y jugaba por horas? Cuando veo a mi hijo jugando con mis sobrinos en la casa de mi tía y abuela, recuerdo mi infancia. El patio de la casa de mi abuela y tía era muy grande, pero ideal para correr, gritar, brincar y divertirse. 

Se me viene a la mente una de tantas veces en las que mi abuelita nos prestaba su cuerda y jugábamos la "reata" cantando "chile, mole, dulce" y conforme se decía daba más rápido la vuelta y por lo tanto los brincos eran más agitados. O las coleadas, en la que todos los niños que estábamos, nos tomábamos de las manos y el de hasta adelante corría fuerte para jalar al resto, dar vuelta y algunos, caer graciosamente. 
En la escuela, ¿Quién jugó el resorte? podía pasar horas con mis primas o en los descansos de la escuela jugando con algo tan simple: un resorte. 

Hace algunos años, Meg; del blog de Mama Liberated en su viaje a México, compartió un recurso para los padres que quieren alejarse de la cultura del consumo en  juguetes y que cuentan con un bajo presupuesto: "Fun for Nothing". Básicamente es un recurso que muchos mexicanos conocemos por que lo vivimos y es en ciertos lugares, parte de nuestra propia cultura. Son juegos de bajo presupuesto, de la cotidianidad, con materiales de fácil acceso y que garantizan largas horas de diversión en familia o con los amigos.

Aprovechando un poco y en la antesala de nuestras vacaciones, invité a mi hijo y a 2 de mis sobrinos a jugar en el patio. Parece un tanto difícil para los niños concebir juegos así cuando están expuestos a tantos estímulos o cuando como papás; recurrimos a los recursos más cómodos para apaciguar a las fierecillas que pueden traer dentro nuestros hijos: videojuegos, teléfonos, tabletas, tv. Y no por eso estoy en contra de los recursos que nos puede brindar la tecnología, pero siempre hay que encontrara un balance o por lo menos ofrecerles opciones diferentes a nuestros hijos.

Sacamos los gises de mi sobrina  y nos pusimos a jugar "Avioncito", seguramente alguien lo jugó.



¿Qué quiere jugar a la pelota?


¿Con llantas viejas?






¿Más gises?


De los mejores recuerdo que tengo de mi infancia, son en el patio de la casa de mi tía y de mi abuelita, dónde cada vez que habia una comida familiar; mis primos y yo nos poniamos a jugar hasta que nos dolieran las piernas, hasta conservar todos esos recuerdos y transmitirlos ahora, a nuestros hijos. 

Porque no todo tiene que ser un constante aprendizaje y si bien el juego es parte de eso, hay que jugar por jugar. Jugar por divertirse, por pasarla bien, por gritar, por terminar como polvorones y recargar piilas para retomar la rutina.