17 de septiembre de 2013

Te dejo… mi memoria, te presto mi vida / Fin de un acto de amor

Hace más de 4 años, inicié este blog a manera de Diario sobre mi experiencia personal como madre, compartiendo e intercambiando anécdotas con otras mamás que fui conociendo por éste medio. Nos nutrimos de todas esas experiencias,en algunas; la relación florece en una bonita amistad de profundo respeto y admiración. Otro de los motivos por el cual escribí éste blog, fue para mantener cerca a mi familia y para compartirles nuestra historia. Ayer desempolvé un poco el diario personal que le escribo a mi hijo desde el momento en que me enteré de mi embarazo, éste fue el principio:

Te dejo… mi memoria, te presto mi vida.

INTRODUCCIÓN
Jamás me pasó por la mente escribir una memoria de estos nueve meses tan inesperados, pero aquí me encuentro; con el corazón en la mano y con la adrenalina en todo mi cuerpo.
Ya no es como en otro momento, que no sabia que decir, ahora tengo mucho que escribir y plasmar en esto, mi cabeza esta vuelta loca con las decisiones que hay que tomar, ahora no sólo repercutirán en mi, también en ti y en cada una de las cosas que nos rodean.
Te diré algo: cuando nos enteramos de que algo extraño y ajeno a mí ocupaba un lugar en mi cuerpo… me asusté, lloré y me sentí más pérdida que nunca. Aún estoy tratando de encontrar el momento en el que me extravié y encontrarme, estoy a punto de lograrlo pero hay un camino alterno por el cual atravesar.
Llevo más de una semana llorando, tratando de encontrar algún motivo que me indique que no todo tiene que ser tan trágico, trato de adaptarme a esta nueva vida aceptando que  hay un huésped en mi cuerpo dispuesto a quedarse por un largo tiempo.
Y aquí te espero, con un calor confortante dentro de mi cuerpo y con un poco frío el corazón… como si fueran ajenos uno del otro. Todos los que te quieren desde ya, te esperaban, pero se que llegarás de “manera distinta a la tradicional”; desde un principio todo tiene que ser diferente y sé que lo estas logrando.
Pensé que las ideas culturales que tanto distinguen a nuestro país, no pesarían tanto en mí, pero una vez más; me equivoqué. Es imposible cortar el peso de toda una cultura ideológica que esta basada en la premisa de: “Como mujer, nunca tienes derecho a fallar”, pero sobretodo con mi propio pensamiento “alcanzar la perfección” sin que cometer la menor equivocación, aunque claro; tiene que ver con lo mismo. Algo tan simple se vuelve tan complicado en estos momentos…
Sin embargo, aquí te estaré esperando y no sólo yo… el que decidiste que será tu padre y el resto de la familia con la que elegiste quedarte. Te espero con el corazón en mis manos, con una caja llena de sueños y con la vida  llena de sorpresas.

Ahora después de más de seis años, las cosas tienen que cambiar de nuevo y tenemos que entender que lo único que tenemos seguro en la vida son los cambios, Ésta es una de tantas formas de decir adiós a esa vieja vida, es una forma más de no aferrarme a lo que jamás podrá volver, tomar aire y seguir caminando a tu lado:



Fin de un acto de Amor

Mi niño Emiliano, ayer por la noche mientras revisaba algunos archivos en mi computadora, me encontré con éstas memorias. Por un momento lo dejé todo en pausa, como queriendo que no corriera el tiempo, pero éste es implacable y aunque guardemos los más profundos secretos, siempre todo sale a flote como el agua al cauce con el río.
Veíamos juntos Harry Potter 3, “El prisionero de Azkaban” que principalmente trata de que por, muy malas que sean nuestras experiencias de vida, siempre habrá forma de alimentarnos con los buenos recuerdos que tenemos, de fortalecernos y de seguir generando experiencias positivas que nos ayuden en momentos de profunda tristeza.
Leí todo lo que escribía, el amor infinito que me brindaste y que todo acto de amor, como lo eres tu; debe culminar con el mismo amor que se inició, aunque muchas veces no es así y por más que me esfuerzo, quizá el tiempo me dicté cuál fue ese acto de amor en el que hace unos días, terminó con la separación de tus papás, nosotros.
Ahora ya me tocará hablar de mí, de lo que siento y de mi relación contigo. En éstos momentos me siento fatal, con mucha tristeza y conteniendo las enormes ganas de romper en llanto a la menor provocación, no lo hago no porque no quiera; más bien porque quiero que me veas fuerte, aunque no deja de ser algo doloroso; el tiempo lo reparará y me aferro a todas las cosas bellas que pasamos como familia. Es como mi patronus, me alimento de los buenos recuerdos, del amor que había entre tu papá y yo, de las ganas de luchar juntos y del amor en común que ahora te tenemos  por separado.
Lo que más me quema en estos momentos es que tú me has manifestado de una forma no muy amable; que no quieres estar conmigo, que quieres quedarte con tu papá y aunque sé que no eres propiedad de nadie, a tus 6 años considero que no estás en condiciones de decidir aunque me lo digas con una firmeza inquebrantable. Siempre que regresas de con tu papá, me recibes con “palabras puñal” de esas que van directito al corazón: “Mamá, a mí no me da gusto verte”, “Mamá, ya sabes que quiero estar con mi papá”, “Mamá si me voy, tú me podrás ver cuando quieras”, a veces dudo que sean tus palabras, dudo que tú seas capaz de manifestarme todo tu descontento con tanta rabia; aunque también pienso que en alguien la tienes que descargar y no es que la acepte; pero entiendo que quizá sea la única forma de decirme que todo esto apesta.
Lo único que puedo decirte a mi favor es que aunque las cosas estaban ya muy desgastadas entre tu papá y yo, todo tenía que pasar de ésta manera para que yo siguiera con la firme convicción de luchar por ti y por tu libertad, también para que yo no me olvidara de mis propias convicciones y de todo aquello que una vez quise construir a tu lado.
Hubiera querido ahorrar tu llanto,  sufrimiento y la confusión de vernos enojados o con la tristeza en su máxima expresión. En mi caso es una mezcla de tristeza, rabia, frustración y a veces desesperanza, pero no sé de qué otra forma hubiera sido si las cosas se mantenían igual. Si quieres que algo cambie, tienes que hacer las cosas de forma diferente, aunque esa diferencia nos abrume. Hubiese querido que crecieras con nosotros a tu lado; amándote, aunque no creo que por el hecho de no estar juntos no te amemos.
Quizá no tienes una casa con una familia convencional, pero me tienes de tu parte, intentando mantenerme, tienes a tus abuelos  (ambos) que están luchando por tu felicidad, a Fer que te sabe conducir, a Daniel, a mis tíos, a mis amigos. Es increíble la cantidad de personas que te piensan, que te quieren y que te aman de la forma más honesta que se puede amar a alguien y eso a mi parecer, es mucho más que vivir con la ilusión de algo que no puede ser.
El tiempo nos dará las respuestas, se encargará de poner las cosas en su lugar, nos dará la calma y la paz que tanto ansiamos así como el entendimiento de que lo único seguro que tenemos en la vida es el cambio y que nosotros debemos ser capaces de adaptarnos a ello de la mejor forma que podamos.
Lo único que encuentro en éstos momentos para manifestarte mi amor, es estando a tu lado aunque tú no quieras, es guiarte para que te conviertas no en el ser humano que yo pienso, sino en el que tienes que ser. Firme en sus creencias como lo has mostrado, sensible; pero también responsable y eso me toca enseñártelo no de la mejor forma, pero si con toda la convicción de que eso te ayudará a crecer y entender algún día que, simplemente las cosas no pudieron pasar de otra forma.
Te amo infinitamente.
Mamá
¡¡Gracias!!

Seguiré escribiendo conforme el ánimo y las ideas regresen, gracias a los que siguen, los que se fueron y gracias por todo lo que está por llegar.

4 comentarios:

La Chili dijo...

Hasta ahora te leo, tiene que ser durísimo.

Estoy aquí, sólo extiende la mano y marca el teléfono, cuando quieras, como lo necesites.

Un abrazo fuerte.

Mamá Gallina dijo...

Gracias Náhuatl, he estado a punto de tomar el teléfono en varias ocasiones. No he tenido la suficiente fortaleza emocional para hacerlo. Han pasado infinidad de cosas, muy rápidas, muy radicales y apenas termino de intentar asimilar una cosa cuando ya está en puerta otra. Pienso que ni modo, esto me tocó para crecer más rápido, para aceptar más rápido y soltar aunque no quiera.

Gracias por tu solidaridad y por escuchar.

Les mando un abrazo, muy fuerte a ti y a Itzcóatl, recién te leí y es cuando reitero, me reitero que tenemos una gran responsabilidad como madres.

yarim dijo...

Bety, creo que no tengo las palabras adecuadas para decirte, sólo que sepas que me siento parte de esas personas que te quieren a ti y a Emiliano, que quisiera abrazarte y ser tu hombro para llorar, a veces es tan necesario y tan sanador...

Sólo el tiempo pondrá las cosas en su lugar, tú me lo has dicho, llegará la calma y la claridad. Y el amor sembrado, bien sembrado está en tu niño grande, ese gran amor que le has dado como raíces y que sin duda él sabe apreciar como algo incondicional entre ustedes.

Te abrazo con cariño

Vanyvalu dijo...

Ay Bety, qué duro! Pero sabes? te leo y qué lindo siento! Siento tu autenticidad, te siento a ti abierta como flor y tan hermosa en tu fuerza y tu vulnerabilidad, te abrazo mucho mucho, desearía estar alli y acompañarte con una caja de kleenex y chocolate o tecito, quisiera poder darte en vivo esos abrazos que te envío y estar solo ahi para lo que necesites, sé que todo estará bien, tienes tu bellísimo corazón que te guía aun en el panorama oscuro que esta ahora, si hay algun modo en que pueda apoyarte, por favor dímelo, admiro el amor que manifiestas Bety, abrazos al por mayor!