Vengo de una familia que profesa el catolicismo, muy religiosa, muy devota y en ciertas etapas muy partícipe de las actividades que se realizaban en torno a la Iglesia.
Algún tiempo de mi vida, me dediqué a preparar a niños de 8 años para que realizarán el Sacramento de la Comunión y creánme que no fue una labor sencilla, hay que lidiar sobretodo; con los malos hábitos que aveces traemos los papás.
Después de muchas desilusiones en torno a lo religioso, de vivir cierto ambiente y de ver con mis propios ojos las discordias que hay en los propios templos, decidí alejarme de la religión orillada claro, por otras ideologías que comenzaba a adquirir. Sin embargo aún creo en un Dios, creo en Jesús como hombre revolucionario, visionario de su época y como ejemplo de humildad en todos los sentidos.
Hace poco, mientras acostaba a mi hijo me pidio con señas que le hiciera algo en la cara, me señalaba con sus manos alrededo
r y jamás lo entendí hasta que un día, hablando con mi madre del tema; me dice: ¡Ah, tu hijo quería que lo persignaras! Cuando mi hijo va de visita a casa de los abuelos, mi madre se encarga de hacer esa parte, que en mi casa; sinceramente no acostumbro.
En otra ocasión vimos algunas imagenes religiosas, quiero destacar que en mi casa no tenemos ninguna imagen religiosa, ni de ángeles ni cruces ni nada por el estilo, porque ésta su servidora es un poco paranóica con eso y lejos de darme tranquilidad, me inquitan sobremanera. Resulta que pasamos por un lugar donde habia muchas imagenes y de pronto me dice mi hijo: Mamá... mira ¡Papá Dios! bueeeeno me daba el soponcio por que yo me preguntaba entre enojo, extrañeza y admiración de dónde tenía ese concepto mi hijo. Ese día le aclaré: no es Pa
pá Dios, es Jesus y también fue un hombre que hizo muchas cosas por los niños y
los adultos. A partir de ese momento me molesté un poco con mi madre, con mi suegra y con mi tía por que ellas sin preguntarme primero decidieron por mi y por mi hijo enseñarle algo que yo no tenía contemplado.
Yo le decia a mi madre: ¿qué tal si yo quiero que crea en Quetzalcoatl, Buda, Alá, o en una roca? Ustedes ya estan tomando la responsabilidad de enseñarles algo con lo que no estoy plenamente convencida y eso puedo traerle cosas benéficas pero si no está definido el tipo de creeencia que le vamos a inculcar, evidentemente trae confusiones tanto para mi hijo como para mi.

El conflicto aqui es que yo creo en Jesús pero no creo en la Iglesia como Institución. Pienso que al igual Jesus en sus tiempos, deben tener la sabiduría de adaptarse al mundo contemporáneo y ultimamente se han visto rodeados de tantos y tantos conflictos que aveces hacen dudar de lo que tanto predican. Sin embargo, no estoy cerrada a no ir nunca jamás a la Iglesia, quizá tenga que hacer una nueva búsqueda y encontrar nuevos caminos porque desde que bauticé a mi hijo sólo en eventos especiales acudimos a la Iglesia, y mi hijo con pleno desconocimiento no deja de asombrarse por todo lo que ve, por los rituales, y siempre termino cuestionándome ya que en mi afán de que Emiliano sea de libre pensamiento, no sé si lo estaré guiando por un camino equivocado al no creer más que en lo que le puedo decir o lo que ve.
En este sentido, yo quiero que mi hijo ame lo que ve a su alrededor, sea apasionado en lo que quiere y que entienda que no hay castigos divinos, que toda acción tiene una consecuencia positiva en nuestra vida. Que el miedo no es otra cosa más que oportunidades para cambiar y liberarnos, pero ¿cómo enseñarle?
Mi madre me aconseja enseñarle a mi hijo la creencia en algo, que básicamente se traduce en un concepto de fé, no importa el Dios que le quieras inculcar pero hazlo. El problema no esta en enzeñarle, está en que lo haga con pleno convencimiento y que después de eso practiquemos alguna doctrina religiosa

Sinceramente no se que enseñarle... pensaba llevarlo al catecismo en la Iglesia, pero si es algo que me ocasiona tanto conflicto yo creo que la que debería de empezar a hacer ajustes en sus ideologías sería yo. Esto lo manifiesto con un profundo respeto a las que me leen, a las que practican alguna doctrina religiosa, a las que manifiestan su amor a Dios, y déjenme decirles que a esas personas las admiro mucho por que realmente son personas que están comprometidas con lo que creen y siempre buscan la forma de trascender en la enseñanza del amor.
Pienso, dejando ciertos comentarios al margen, que uno debe enseñarle el amor y la creencia en algún ser superior, con plena convicción, con compromiso y con lealtad en nuestras creencias. Predicando con ejemplos visibles. No hay mejor culto religioso que el que profesamos cada dia, al agradecer la existencia de lo que nos rodea, al amor incondicional hacia los y lo que nos rodea y el "amor a la vida".
